En una zarzamorera
estaba una mariposa
zarzarrosa y alicantosa.
Cuando la mariposa
zarzarrosaba y alicantaba,
las zarzamoras mariposeaban.
El perro de San Roque
no tiene rabo
porque Ramón Ramírez
se lo ha robado.

¿Usted no nada nada?
No, no traje traje.

 Dijo un jaque de Jerez
con su faja y traje majo:
«Yo al más guapo el juego atajo,
que soy jaque de ajedrez».
Un gitano que el jaez
aflojaba a un jaco cojo,
cogiendo, lleno de enojo,
de esquilar la tijereta,
dijo al jaque: «Por la jeta
te la encajo si te cojo».
«Nadie me moja la oreja»,
dijo el jaque, y arrempuja;
el gitano también puja,
y uno aguija y otro ceja.
En jarana tan pareja
el jaco cojo se encaja,
y tales coces baraja,
que al empuje del zancajo,
hizo entrar sin gran trabajo,
a gitano y jaque en caja.

Una vieja tecla, mecla,
chiririgorda, sorda y vieja,
tenía siete hijos teclos, meclos,
chiririgordos, sordos y viejos.
Si la vieja no hubiera sido
tecla, mecla, chiririgorda, sorda y vieja,
los hijos no habrían sido
teclos, meclos, chiririgordos, sordos y viejos.

En la plaza de Constantinopla había una esquina, en la esquina una casa, en la casa un balcón, en el balcón una estaca, en la estaca una lora. La lora está en la estaca en el balcón de la casa en la esquina de la plaza de Constantinopla.

Hay chicas chachareras que chacotean con chicos chazos. Y un chico mete al chillón de la chepa un chichón por chirrichote, y el chiste, y lo chocante, es que la chepa se le ha chafado con la hinchazón del chirlo.

Los hombres con hambre hombre, abren sus hombros hombrunos sin dejar de ser hombres con hambre hombre hombruno. Si tú eres un hombre con hambre hombre hombruno, pues dí que eres un hombre com hambre y no cualquier hombre hombruno sino un hombre con hombros muy hombre, hombre.

Un podador podaba la parra y otro podador que por allí pasaba le preguntó: Podador que podas la parra. ¿Qué parra podas?
¿Podas mi parra o tu parra podas?
Ni podo tu parra, ni mi parra podo, que podo la parra de mi tío Bartolo.

Un podador podaba la parra y otro podador que por allí pasaba le preguntó: Podador que podas la parra. ¿Qué parra podas?
¿Podas mi parra o tu parra podas?
Ni podo tu parra, ni mi parra podo, que podo la parra de mi tío Bartolo.

El pato le dijo a la pata. Pata pa'ti traigo patas arriba la pata de un pato patón. Patón pati-largo, patón como tú. Le tiró la pata el pato a la pata y la pata cogió al pobre pato a pata.

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